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¡No puedo parar de pensar!…me canso y mi cabeza “no para”…  Todo lo hago apurada aunque nadie me lo exige!.

Quejas como estas suelen ser signos de ansiedad que parecen funcionar independientes de lo que la persona quiere.  Esta pensar no lleva a ninguna solución suficiente, sólo al cansancio, pero tampoco el cansancio lo detiene. Por otra parte, el hacer todo apurada pareciera servir para poder descansar luego con tranquilidad, aunque así  la tranquilidad nunca llega  porque siempre hay algo pendiente!

Cuando se presentan estos problemas de pensar sin fin o de apurarse sin descanso, puede ser útil sentirse, poner toda la atención en el sentir, en el cuerpo entero, como decimos: “preguntarle al corazón” ¿qué me pasa?, ¿qué siento en mi pecho, en mi estómago, que no paro de pensar, que no hago las cosas tranquila, que no descanso…qué siento en mi cuerpo?

Recuerde que sentir no es lo mismo que pensar. Cuando pienso es como que buscara ideas en la cabeza, pero cuando siento, pongo toda mi atención en cómo está mi cuerpo. Por ejemplo, puedo pensar que estoy bien, pero si busco en mi cuerpo lo que siento, siento en realidad un peso en el estómago, trago saliva con dificultad y puedo darme cuenta que siento preocupación, aunque pensé que estaba bien!

Pare unos instantes entonces, respire profundo y lento un par de veces y ponga su atención en sus sensaciones, eso que se siente en el cuerpo, y note como podría llamar a eso que siente en sus músculos, en sus órganos corporales, es como molestia?, como un “nerviosismo”?, como parecido a miedo? Lo que sea, déjelo ser mientras respira libre y conscientemente. Aproveche de  relajar sus hombros sus brazos, de soltar su estómago…y note que así logra  el bienestar más inmediato que necesita.

Con su cuerpo más a gusto, oxigenado, podrá evaluar con más claridad y auto confianza su situación presente y encontrar soluciones, si es que realmente hay algo más que necesita. Si nota que realmente no tiene un problema urgente que resolver, podrá aprovechar bien de disfrutar su vida.

Haga esto cada vez que se encuentre nuevamente pensando sin parar, o no parando de hacer cosas, cuando ya quiere parar. Mejor aún si todo este sentirse lo hace mirando a los demás, a los que quiere y le importan. Encontrarse con otros  para respirar juntos con tranquilidad, es un regalo infinitamente apreciable.