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1.- Toma unos segundos para concentrarte en ti, respira con tranquilidad y libremente y haz una lista de las peores molestias que trae esta situación, y acéptalas una por una tomando mucho aire con libertad y botándolo gradualmente.

Repite: respirando con especial dedicación, permitiéndote tomar todo el aire que necesites para luego dejarlo ir soltando tu cuerpo, prueba a sentir corporalmente cada malestar que te produce este encierro o esta difícil situación de salud comunitaria. Verás que surge en ti una posibilidad mejor de tolerar lo malo y sostenerse.

2.- Intenta ahora hacer una lista de lo que puedes aprender y desarrollar como persona al permitirte aceptar el encierro y las limitaciones que te trae. Observa el bienestar inmediato que sientes en el cuerpo al encontrar por ti mismo los beneficios que a ti te puede traer esta situación de restricción. Casi siempre, casi siempre, hay un bien que viene por un mal que ocurre.

3.- Tómate otro tiempo de concentración ahora percibiendo los atenuantes para este malestar: por ejemplo: “es sólo durante un tiempo”; “estamos todos juntos en este esfuerzo”. Puedes dedicarte a poner al día cosas pendientes por estar ocupado en la rutina; es una oportunidad de usar la creatividad y resiliencia que ya tenemos; podemos comunicarnos a distancia y apoyarnos mejor que nunca con los seres queridos, etc.

4.- Incluye en tu programación de todas maneras:
a.- Comunicarte con cariño con los demás cada cierto tiempo, aunque deba ser a distancia. Darles apoyo, escucharles y compartir tus ideas, sentimientos y esperanzas, siempre con el propósito de ayudarse mutuamente, que salgan todos bien de estos encuentros.
b.- Hacer ejercicio físico, aunque sea trotar en el mismo puesto, hacer flexiones con la ventana
abierta, especialmente ejercicios que mantengan limpias las vías respiratorias.
c.- Informarte suficientemente, no todo el día, de los acuerdos y medidas que se comuniquen
oficialmente, pidiendo apoyo si tienes dificultades para cumplirlas.

5.- Cada vez que te asalte el malestar por esta situación respira profundo, relájate y recuerda los beneficios que has visto que tiene para ti, a pesar de lo malo.

6.- Y como dicen en todas las recomendaciones: hazte un programa de trabajo y descanso diario, al igual que las rutinas que tienes cuando puedes circular libremente.

Varios dicen que estamos viviendo un cambio de etapa en la historia de la humanidad, que la vida nos ofrece seguir si tomamos conciencia que existimos en comunidad con todo lo que nos rodea y que nuestras decisiones no me afectan sólo a mí, sino a todo el ambiente humano o no humano donde existo. Podemos experimentar un salto de evolución que nos permita seguir: cuidémonos para todos los demás porque de eso depende que tengamos un acogedor ambiente donde podamos seguir nuestra propia vida.

Con cariño, Iris Zúñiga, Psicóloga.

Viña del Mar, 23 marzo 2020.